/ 13 jun. 2019 / No comments / ,

Una historia con el email marketing




Son las 5 de la mañana, despierto pensando en que hoy es el gran día para el lanzamiento de campaña, la ansiedad me despertó, los nervios, pensando en cada uno de los elementos que previamente deje listos, aún así, me partiría el alma si algo saliera mal, la gráfica está lista, la programación de cada publicación en las redes sociales, los discursos para el área de atención a clientes, los promocionales, las invitaciones fueron entregadas personalmente, todo, absolutamente todo está en orden. Voy me preparo un café, voy al escritorio para enterarme de las noticias del día, abro Twitter, Facebook, Linkedin y por último el elemento sorpresa que detonó mi adrenalina: el correo electrónico. ¡Olvidé eso!

El café quedó en segundo plano, eran las seis de la mañana, estaba a 6 horas del lanzamiento de mi campaña, contaba con una base de datos a la cual, me juré y perjuré que enviaría a cada uno de mis contactos la invitación para dar a conocer mis nuevos servicios. Y esto es algo que me inquieta porque mi base de datos es grande, muchos de ellos son de confianza, amigos, proveedores, colaboradores, clientes y gente que en toda mi trayectoria han estado conmigo, por su puesto que debía de sentirme inquieto tenía que enviarles el correo a cada uno de ellos. Y eso empecé a hacer.

Eran las 7 de la mañana y apeas llevaba 15 correos, aún con copy paste, no iba a acabar nunca, mi lista de contactos superaba los 3000 contactos. Tome un descanso para ir al baño, lavarme la cara, ir de nuevo a la cocina a calentar mi café. ¿Cómo voy a mandar tantos correos en tan pocas horas?. ¡Claro! Hay plataformas que envían el correo de forma masiva, ya lo había hecho Joaquín en la empresa. Tome el teléfono, busqué en el directorio el número de Joaquín y le marqué, después de cuatro largos timbres, contestó. “Joaquín necesito tu apoyo”.

Respiré, le di un sorbo de alivió a mi café. Joaquín me acababa de salvar la vida, la solución la tuve en mi ordenador, sin gastar un solo centavo y con el envío completo de mis correos, en pocos minutos. Entre a una plataforma online de envío de mails masivos llamada Mailrelay, su oferta es de envío de hasta 75000 correos electrónicos por mes, con una gestión de hasta 15 mil correos electrónicos, no necesitaba tanto, pero era justo lo que necesitaba en esos momentos.

La plataforma está completamente en español, la interfase de registro es muy intuitiva y amigable, si por algo te atoras en el proceso, tienen el servicio de chat y teléfono para dudas, pero yo no lo necesité, esto hasta un niño lo puede gestionar.  Agregué los correos electrónicos, redacté el mensaje de invitación, un par de imágenes y listo. El correo fue enviado.

Llegó la hora del lanzamiento, recibí muchos comentarios positivos de la misma, reacciones en las redes sociales y respuestas en el correo electrónico ¡buen trabajo!.  Tiempo después revisé las estadísticas del envío de correos masivos en la plataforma Mailrelay y me dio la certeza de que la campaña había funcionado.  Ahora la uso para dar seguimiento y nuevas promociones, a mis contactos y los nuevos que se van registrando.   Así mi historia, Joaquín.




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