Sydney Sweeney causa polémica.
Otra vez.
Y la publicidad está encabronada.
Otra vez.
Esta vez es para Novig, una plataforma de predicciones deportivas de la que, además, Sweeney es socia y accionista. La campaña parte de una idea bastante sencilla: Novig es “Just Sports”, así que Sydney aparece prácticamente desnuda rodeada de pelotas, raquetas, guantes y cuanto objeto deportivo encontraron para tapar estratégicamente lo necesario.
Sutil no es.
Y evidentemente, tampoco quería serlo.
El anuncio explotó en redes y varias atletas profesionales salieron a criticarlo por sexualizar a las mujeres dentro de un territorio en el que llevan años luchando precisamente por ser reconocidas por su talento y no por su cuerpo.
La nadadora olímpica Ariarne Titmus lo consideró un retroceso; la surfista Felicity Palmateer dijo que era dañino para las mujeres en el deporte, y otras atletas comenzaron a subir videos entrenando y compitiendo bajo una idea bastante clara: “Esto es lo que realmente luce una mujer en el deporte”.
Creo que las atletas tienen un punto, pero también creo que el anuncio consiguió exactamente lo que quería. Novig no contrató a Sydney Sweeney para hablar seriamente sobre la disciplina, el esfuerzo y los valores del deporte.
La contrató para que volteáramos.
Y volteamos.
Millones de veces.
El Reel de Novig superó los 37 millones de reproducciones en cuatro días.
Ahora, cuidado con una de las grandes trampas de la publicidad moderna:
decir que como algo se hizo viral, entonces fue una gran campaña.
No necesariamente. La polémica genera alcance.
El alcance genera conversación. Pero ninguna de las dos cosas garantiza que estés construyendo marca, y mucho menos una buena.
Sydney respondió de una manera bastante inteligente: compartió imágenes del famoso Body Issue de ESPN, donde atletas como Serena Williams, Ronda Rousey, Sue Bird y Megan Rapinoe también posaron desnudas.
Aunque tampoco es exactamente lo mismo.
Una cosa es mostrar el cuerpo de una atleta como consecuencia de años de disciplina, fuerza y alto rendimiento. Y otra es poner a una celebridad desnuda con una pelota para vender una plataforma deportiva.
Podemos discutirlo horas.
Y quizá justamente ahí está el verdadero producto de esta campaña.
Porque Novig vende predicciones deportivas.
Pero durante unos días consiguió algo bastante más difícil:
que medio internet estuviera hablando de Novig.
¿Buena publicidad?
¿Publicidad oportunista?
¿Un retroceso para las mujeres en el deporte?
¿O simplemente una campaña que entendió perfectamente cómo funciona la atención en 2026?
Yo todavía no estoy seguro. Lo que sí tengo claro: si haces publicidad provocadora, no puedes sorprenderte cuando la gente se provoca.
¿Qué piensas?
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